viernes, 14 de octubre de 2011

2 ideas sobre La gestión de los mediocres



 Mediocre vs. Talento


La primera vez que oí esta reflexión fue a Nieves Jerez  del equipo de Luria Psicología durante un curso de  formación para Directivos en el  Instituto de Empresa.

La idea era algo asi: "Los mediocres, entendido en su acepción de medianía (término entre dos extremos), son los que sustentan  la base del día a día de las empresas, y es el talento el que arrastra hacia los resultados. Pero tan necesario es uno como el otro"
Admitiendo que la reflexión tiene todos los visos de provocación, reconozco que me hizo pensar en su momento, ya que, para mi, el término mediocre era sinónimo de falta de talento.


"El mediocre no inventa nada, no crea, no empuja, no rompe, no engendra; pero, en cambio, custodia celosamente la armazón de automatismos..." frase acuñada en el libro "El hombre mediocre"  publicado a primeros del S.XX por el psiquiatra  José Ingenieros, donde en vez de criticar al mediocre se realza al talentoso, que lo es porque podemos compararlo con el mediocre  "Sin la sombra ignoraríamos el valor de la luz".


Llevamos mucho tiempo buscando un grial llamado talento como la solución a los problemas en la empresa. Pero y ¿si estamos equivocados? y ¿si la búsqueda  del talento tiene ciertas limitaciones?

Recuerdo hace años que, desde RRHH,  buscábamos el  liderazgo en todos los procesos de selección; era condición  necesaria y suficiente para alcanzar el éxito. Cualquiera que haya gestionado equipos sabe que meter en la misma sala a cuatro personas, con la competencia de liderazgo muy desarrollada para acometer un mismo proyecto, es una apuesta por el fracaso.

Nos dimos cuenta que la capacidad de liderazgo era necesaria para determinados proyectos y contextos, y no servía para todos los casos. 

Miguel Ángel Zuil, headhunter en Boyden, comentaba hace pocas fechas en "El Pais": "Las contrataciones se han vuelto mucho más dirigidas, más selectivas, se buscan personas que supongan un revulsivo para la empresa, y estos perfiles son los que son, están contados"

Pero entonces, si el talento es escaso ¿por qué nos empeñamos en conseguirlo para todas las posiciones de la empresa? Si no tenemos mediocres para comparar, ¿el talento deja de serlo y se convierte en mediocridad?

El gran reto al que nos enfrentamos es conseguir talento, sin duda, pero también saber gestionar al mediocre y convertirle en un buen gregario. 

Seamos honestos, la mayoría del personal de la empresa son buenos  gregarios, gente que trabaja y lo hace razonablemente bien. Si conseguimos que ellos cohabiten eficazmente en nuestros equipos, habremos resuelto la paradoja del mediocre y podremos realzar nuestro talento. Son los gregarios, los que puedeny deben empujar el talento hacia delante. 
Preparémonos para la Rebelión de los mediocres

PD: Jose Ingenieros hablaba de una tercera pata el "hombre inferior", de éstos, también hay en las empresas, jefes y empleados, tóxicos para el desempeño y obstáculo para el desarrollo.